UNA SALVACIÓN SIN MÉRITO HUMANO (Tito 3:1-7) | Pastor Jefferson Pilay

El evangelio no solo transforma el destino eterno del pecador, sino también su manera de vivir en medio del mundo. La gracia de Dios produce un cambio visible: un espíritu de obediencia, mansedumbre y disposición para hacer el bien a todos. Pero esta nueva vida solo se comprende correctamente cuando recordamos lo que éramos antes y lo que Dios hizo para salvarnos. Desde la miseria de nuestra condición pasada hasta la manifestación de la bondad y misericordia divina, este pasaje nos muestra que la salvación no procede de nuestras obras, sino de la gracia soberana de Dios que regenera y renueva al pecador por medio de Jesucristo.


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